La Menopausia y la Piel

menopausia+piel

¡Hola, amigas! En esta entrada os hablaremos de los cambios que produce la Menopausia en la piel de las mujeres y os daremos algunos consejos para paliar sus efectos negativos.

La menopausia constituye una etapa de transición fisiológica en las mujeres, producto del agotamiento de óvulos. La reducción del número de óvulos  genera un desequilibrio en los niveles de hormonas circulantes y de la disminución progresiva de estrógenos y progestágenos.

Sus manifestaciones se presentan en todo el cuerpo, pero la repercusión del déficit de estrógenos repercute específicamente en la piel, tanto a nivel estructural como funcional.  Como consecuencia, aumenta la propensión a enfermedades tanto en piel, mucosas, anexos y uñas, que son típicas de esta etapa.
Durante el período  pre-menopáusico) ya suelen observarse ciertas modificaciones de la piel que continúan y aumentan tras la menopausia.

Principales cambios que se producen:

Cambios la epidermis (parte superficial de la piel) – Sequedad cutánea y pérdida de elasticidad:

La disminución de los estrógenos se relaciona con un cambio de conformación de los queratinocitos (células predominantes en la epidermis)  y la disminución en los lípidos y aminoácidos, lo que favorece la deshidratación cutánea, disminuyendo la elasticidad y flexibilidad de la piel.
Los Melanocitos  (células con pigmentos encargadas de broncear y proteger la piel)  sufren un proceso de apoptosis (muerte celular)  y disminuyen entren 8 y 20% por década, después de los 30 años. Esta disminución del número y función se da  tanto en  piel como en el cabello. La resultante distribución irregular por la piel forma manchas pardas en cara y dorso de las manos, así como en antebrazos y piernas.

la_pielModificaciones en la Dermis (capa situada debajo de la epidermis:

En líneas generales la dermis se adelgaza alrededor del 20%. Se producen cambios morfológicos y funcionales;  la producción de colágeno nuevo disminuye y el preexistente se desorganiza, se adelgaza y se fragmenta.  Las fibras elásticas disminuyen en cantidad y diámetro, y suelen tener una apariencia fragmentada.

Nervios cutáneos: Durante la menopausia la regeneración nerviosa se vuelve más lenta.  Las terminaciones nerviosas que rodean los vasos sanguíneos tienen receptores  estrogénicos, al disminuir el nivel de estrógenos disminuye su activación. Los corpúsculos  responsables de la percepción y la sensibilidad táctil superficial disminuyen en forma progresiva.

Vasodilatación: Los capilares dérmicos  decrecen con la edad, tanto en número como en grosor. Las células capilares que soportan, estabilizan y ayudan a controlar el flujo sanguíneo capilar, también disminuyen. La pérdida de elastina favorece la rigidez de los vasos, reduciéndose el flujo sanguíneo.

Mucosas:
En las mucosas genitales se puede producir sequedad en la vagina y la vulva. Esto produce sensación de quemazón y picazón intensa. Pueden producirse infecciones debido a la disminución de las bacterias beneficiosas para la acidificación y protección de la vagina. Ello puede conllevar que las relaciones sexuales se vuelvan molestas y dolorosas.

Los cabellos:
Los pelos se vuelven secos y quebradizos, produciéndose una importante caída de cabellos. En la mujer la caída se produce de forma difusa, no localizada como en los hombres. La caída se acompaña de una disminución de los pelos de las axilas y pubis, así como de un aumento del vello en cara, bigote, barbilla, mejillas y cuello.

Las uñas:
Las uñas de las manos se vuelven secas y quebradizas y aparecen estrías. En las uñas de los pies, se produce  un engrosamiento de las mismas y toman un aspecto de garras.

¿Qué soluciones hay para estos problemas?

Siendo la falta de hormonas sexuales la principal causa de estos problemas, acostumbra a ser el tratamiento substitutivo con hormonas sexuales un medio para restablecer en parte estos problemas, siempre teniendo en cuenta los efectos secundarios de estos tratamientos hormonales.

El tratamiento alternativo y natural és el uso de productos de fitoterapia, con compuestos de Isoflavonas de Soja y otras plantas medicinales que proporcionan sustancias que poseen una estructura química idéntica a las que produce el cuerpo humano.

El tratamiento hormonal es beneficioso en el sentido de restablecer las condiciones naturales de la piel.
Por el contrario, el tratamiento hormonal no tiene efecto sobre las arrugas ni sobre la elasticidad.

Para ello, las recomendaciones son llevar una vida saludable, un buen régimen dietético y abandonar el hábito del tabaco.

El uso de cosméticos naturales puede ayudar significativamente a mantener las condiciones de hidratación y elasticidad óptimas, principalmente de la piel superficial (epidermis) con la ventaja de no tener efectos secundarios.

¿Has oído hablar de los “7 enanos de la Menopausia”?

7 enanos menopausiaThe Sexy YearsLa actriz Suzanne Somers, en su libro “The Sexy Years”, que es un boom desde que apareció en la conocida serie “Sex and the city” («Sexo en Nueva York«) , identificó los siete males que intentaban atacarla.
Es la segunda parte de “Sex and the city”, la sensual Samantha debe lidiar con sus cincuenta y tantos y con la pérdida de deseo sexual, una verdadera tragedia para el personaje interpretado por Kim Cattrall. La rubia dispuesta a cualquier cosa por “engañar” a su cuerpo, encuentra el libro “The sexy years” y lo transforma en su biblia.
En este best seller la actriz relata lo brutal que puede resultar la menopausia para una mujer que, después de años de ser delgada, tonificada y llena de energía, se encuentra cara a cara con una serie de males que la torturan.

Decidida a enfrentarlos, los llamó ‘los siete enanos de la menopausia’:

Picante, malhumorado, sudoroso, somnoliento, hinchado, olvidadizo y seco.

1. Picante: picazón en la piel.

Una disminución en los niveles de las hormonas durante la menopausia provoca sequedad cutánea, básicamente por una baja progresiva en el colágeno y el grosor de la piel, que se vuelve más fina y pierde elasticidad. También pueden aparecer acné o pequeñas venas que se asoman en las zonas más sensibles. Las afecciones cutáneas se producen en casi la totalidad de las mujeres menopáusicas. Es importante tomar medidas apenas estas afecciones empiezan a producirse, especialmente para evitar los daños de la exposición a los rayos del sol. El climaterio exige tomar ocho vasos de agua al día y usar cremas hidratantes, recetadas por un dermatólogo.

2. Sudoroso: bochornos nocturnos y sudoración.

Una sensación súbita de calor intenso en la cara, cuello y pecho, enrojecimiento cutáneo, episodios de sudoración y aceleramiento del ritmo cardíaco, puede suceder varias veces al día y, sobre todo, en las noches. Su incidencia alcanza el 80 por ciento de las mujeres, puede durar entre dos y cinco años, y aunque su existencia está relacionada con la pérdida de hormonas, no se conoce por qué afecta más a algunas mujeres que a otras.

3 .Malhumorado: drama permanente

Durante la menopausia es muy común que la mujer empiece sentirse triste, ansiosa, irritable y de mal genio. Según parece, esto es consecuencia de los otros síntomas del climaterio (sofocos, fatiga y sudores nocturnos…), sumados al sentimiento de pérdida de juventud, fin de la edad fértil y otros cambios. Todo ello puede llevar a una depresión.

4 .Dormilón: bostezos a toda hora

Las fluctuaciones hormonales pueden interrumpir los patrones de sueño durante la noche y causar problemas de somnolencia. Además, los bochornos y sudores nocturnos suelen interrumpir el ciclo normal de sueño y dificultar el descanso necesario.
Las alteraciones del sueño incluyen frecuentemente sacudidas musculares y aparición de ronquidos, factores que inducen a irritabilidad, disminución de la capacidad de concentración, somnolencia excesiva y mal humor.

5. Hinchado: ¿dónde está mi cintura?

La experiencia de la mayoría de las mujeres a partir de 50 años establece una relación entre la menopausia y el aumento de peso, provocado por la menor producción de estrógenos. Además, a diferencia de las jóvenes que acumulan la grasa en la parte inferior del cuerpo (caderas), durante el climaterio crece más en volumen el abdomen. Como consecuencia se incrementan las posibilidades de sufrir enfermedades como diabetes, artrosis, hipertensión, insuficiencia venosa, y un mayor riesgo cardíaco.
Con la edad, los músculos tienden a disminuir y en contraposición aumenta la grasa. Se reduce la actividad física, el gasto de energía y, como consecuencia, el metabolismo se vuelve más lento. Aparte de ganar peso, se experimenta hinchazón y retención de líquido en la primera etapa de la menopausia, síntomas que, afortunadamente, suelen ser temporales.

6. Olvidadizo: adiós memoria

Las investigaciones sugieren que el ánimo depresivo asociado a la disminución de los estrógenos impacta negativamente en las funciones cognitivas.
Existen dos tipos de memoria: la de largo plazo y la memoria a corto plazo. La primera nos ayuda a recordar un episodio ocurrido hace diez minutos, diez meses o diez años. La memoria a corto plazo, nos permite mantener en la conciencia varios datos al mismo tiempo y compaginarlos con la elaboración del pensamiento. Esta es la que puede fallar en el climaterio, lo que se puede provocar, por ejemplo, que una mujer pueda olvidarse de alguien que acaba de conocer o del lugar en que dejó sus gafas, así como tener problemas para expresar sus ideas con la rapidez y claridad de antes.

7. Seco: ni hablar del sexo

Varios órganos femeninos dependen de los estrógenos, especialmente los sexuales internos.
Durante la menopausia éstos se vuelven más delicados, se afinan y pierden su lubricación y humedad natural, lo que desemboca en la sequedad vaginal. Como consecuencia, se produce dolor durante la relación sexual y esto sumado a otras manifestaciones como irritación vaginal y sangrado, conducen a una pérdida del deseo sexual de la mujer.

Suzanne Somers explica cómo, uno por uno, estos duendes sintomáticos empezaron a tomar el control de su vida, y cómo la terapia de hormonas bioidénticas naturales los echó de su vida.

Al igual que a millones de mujeres alrededor del mundo, los médicos le recomendaron a esta actriz una terapia de reemplazo hormonal. Pero ella había escuchado que las hormonas sintéticas aumentaban el riesgo de cáncer en algunas personas y que actuaban básicamente aplacando los síntomas, pero no el problema de fondo.

Fue entonces cuando me enteré del elíxir de la juventud, el que mandó a los siete enanos de vuelta a las minas de carbón para no volver jamás: las hormonas bioidénticas naturales”, dice.

Este tratamiento —definido como natural porque las hormonas se obtienen de elementos como la soja — proporciona a las pacientes sustancias que poseen una estructura química idéntica a las que produce el cuerpo humano. Por ello el organismo las reconoce fácilmente y las adapta como propias.
Las hormonas bioidénticas, dice Suzanne, le devolvieron las ganas de vivir, de gozar los años de madurez y de sentirse plena en su vida amorosa y sexual: “Después de todo, éstos son los años más sexies…”.

¿Se le olvidó a Suzanne el enano feliz? Es posible… muchas mujeres en la post-menopausia se declaran dichosas de haberse sacado un peso de encima.

Apuntes históricos sobre la Menopausia – II

menopausia_antiguedad

En La Europa de la Ilustración, John Freind, médico inglés a caballo entre los siglos XVII y XVIII, describe que la menopausia o el cese de la menstruación se produce más allá de los 49 años.
En 1730 se publica el primer diccionario de medicina de Londres, en el cual ya se hace  referencia a la edad crítica de las mujeres.
En España no es hasta el año 1780 que la Real Academia de la Lengua define el término climaterio como “año supersticiosamente tenido como aciago”.

En la época de la Revolución Francesa, en la cual el status de la mujer en la corte y en la sociedad dependía fundamentalmente de su apariencia, atractivo y capacidad sexual, la menopausia era considerada como un sinónimo de muerte social.
Los esfuerzos que hacían muchas de estas mujeres por mantener su estado anterior eran criticados por los médicos como «fútiles» y «peligrosos» por el uso de «medicinas impropias»

A mediados del siglo XVIII las publicaciones científicas solo se referían a la menopausia por las hemorragias e irregularidades menstruales que ocurrían. A comienzos del siglo XIX el enfoque comienza a cambiar y ya comienzan a destacarse los otros síntomas que la acompañan, como el cambio de temperamento y los síntomas psicológicos.

El siglo XIX,  en Francia, el médico Joseph-Jacques Gardanne en 1816 llamó al cese de las menstruaciones “menespause”, 5 años después se le cambia el nombre por ménopause (pausa o interrupción de la menstruación), es la primera vez que se utiliza la palabra menopausia.
En 1845 otro facultativo francés, Marc Colombat de l’Isère, afirmaba: “Las mujeres, impulsadas por la fuerza del tiempo, en esta edad dejan de existir para la especie y sólo existen para ellas mismas”.

El siglo XX, a finales de la década de los años 40 hacen su aparición varios científicos que predican acerca del estudio de la menopausia y su importancia para la salud de las mujeres, y disertan sobre el efecto provechoso de la terapia de reemplazo hormonal.
No es hasta 1929 que los bioquímicos Edward Adelbert Doisy (1893-1986) y Adolf Friedrich Johann Butenandt (1903-1995) elaboran métodos para obtener estrógenos.

Así pues, puede verse como a través de la historia las actitudes y las creencias sobre la menopausia han ido variando. La menopausia se consideró desde una enfermedad y un signo de decadencia en el siglo XIX hasta una etapa de liberación al terminar la etapa fértil de la mujer.
Actualmente, la mayoría de mujeres pueden recibir la menopausia con alivio y como una etapa de cambios positivos.

Apuntes históricos sobre la Menopausia – I

Menopausia-antiguedadA pesar de haber sido ignorada e incluso subestimada durante mucho tiempo y en diferentes épocas, tanto por la propias mujeres  como por los profesionales de la salud, la etapa del climaterio y la menopausia ha sido objeto de menciones históricas, literarias, culturales, etc. y motivo de interés para los investigadores.
Ya desde épocas remotas se han conocido de los cambios que padecen las mujeres durante la etapa del climaterio y estas alteraciones se relacionaron con la desaparición de la función menstrual.

Las primeras menciones las mujeres en esta etapa se hallan en los papiros egipcios, en los que se señala a las mujeres menopáusicas como mujeres blancas, en contraposición a las rojas que eran las que menstruaban.
En el papiro egipcio de Ebers de la dinastía XVIII (1400 aC.), se hace referencia precisa a la menopausia y a las sensaciones de calor comparables a los acaloramientos  o sofocos.

En los griegos antiguos, Hipócrates menciona en sus escritos el cese de las menstruaciones, y Aristóteles, en el año 322 aC., describe en su Historia Animalium que la menstruación cesa alrededor de los 50 años.
El General romano Flavio Aecio de Amida (siglo VI) describe que la menstruación no cesa antes de los 35 años, sino que, generalmente, llega hasta los 50 años.

En el libro del Génesis se hace referencia a la pérdida de la “impureza mensual”  y Abraham se refiere a la interrupción de la capacidad reproductiva cuando tiene en cuenta las pocas posibilidades de descendencia entre parejas de edad avanzada.
Así, en el pasaje de la historia de Abraham y Sara, reciben la visita de 3 ángeles que les prometen la posibilidad de recuperar la fertilidad perdida, ya que la estéril Sara es vieja y posmenopáusica.

En la edad media, las descripciones sobre la menopausia fueron escasas y esporádicas. Se menciona en general a los ancianos, que en realidad no superaban los 40 años. Las sociedades feudales tenían una noción desfavorable de la mujer menopáusica. Por ejemplo, las indemnizaciones por la muerte de una mujer embarazada podían llegar a ser mayor o igual a la de un soldado, pero si esta era posmenopáusica, la suma disminuía hasta hacerse casi nula.

A partir del siglo XIV la mujer posmenopáusica pasó a ser considerada la imagen de lo marchito y la decrepitud.
La influencia de las pestes, los períodos de sequía y las guerras, favorecieron el desarrollo del concepto de una menopausia relacionada con lo maléfico.

Los síntomas de la Menopausia

Síntomas Menopausia

Sabías que los principales síntomas que padecen las mujeres españolas durante su menopausia son, por orden de su frecuencia:

Sofocos: 48,2%

Los sofocos son una reacción del cuerpo a la disminución del estrógeno. En las mujeres en las cuales esta disminución se produce bruscamente, los sofocos pueden ser una verdadera molestia. Esta sensación repentina de calor se da generalmente en el cuello, el pecho y sobretodo en la cara.

Dolor articular: 41,5%

El aumento del dolor en las articulaciones y problemas musculares puede deberse al envejecimiento mismo y también a la falta de lubricación en las articulaciones, algo que puede resultar doloroso. Durante esta etapa de la vida, algunas mujeres desarrollan artrosis, una inflamación de las articulaciones.

Sequedad vaginal: 32,6%.

La sequedad genital puede causar picor e irritación, y comporta un mayor riesgo de sufrir infecciones infecciones.  Al bajar los niveles de estrógeno, las paredes vaginales adelgazan y pierden elasticidad, tienden a secarse y necesitan más tiempo para lubricarse. Todo ello puede producir dolor y molestias al mantener relaciones sexuales.

Disminución de la libido: 32,5%.

Los desequilibrios hormonales en menopausia, perimenopausia y post-menopausia, son el resultado más común de la disminución del apetito sexual o la libido en la mujer. Las principales hormonas culpables de esto son la progesterona, la testosterona y el estrógeno.

Sudores nocturnos: 28,5%
Los sofocos nocturnos suelen ser incluso más intensos, provocando trastornos del sueño y pueden provocar que las mujeres se sientan cansadas durante el día.

Aumento de peso, ansiedad, insomnio continuado, cambios de humor, flacidez en la piel: entre el 20-25%.

Estrés, irritabilidad, fatiga, sequedad ocular, pérdidas de orina, pérdidas de memoria a corto plazo: entre el 15-20%.

Picores, pérdida de autoestima, depresión: menos del 15%.

Estos síntomas son causados por los cambios hormonales en el sistema reproductor femenino, y pueden disminuirse siguiendo una dieta saludable y realizando ejercicio físico.
La fitoterapia (el uso de pantas con fines terapéuticos) también es una gran ayuda para disminuir, sobrellevar y evitar muchos de estos síntomas. En concreto, el consumo de complementos alimenticios a base de Isoflavonas de Soja ha demostrado ser muy eficaz en la mayoría de mujeres.

Recibe un energético abrazo!

El Propóleo a través de la historia

Própolis

Al igual que la miel, el própolis se conoce desde la más remota antigüedad y ha sido ampliamente utilizado por diferentes culturas (egipcia, griega, romana, china, hindú, persa, inca…)  con diversas finalidades, tanto en medicina humana como veterinaria.

Con el posterior desarrollo de la química farmacéutica, y al igual que ocurrió con los tratamientos fitoterápicos, el própolis dejó prácticamente de utilizarse.

Recientemente, se observa un resurgir en su uso y actualmente se investigan sus acciones, efectos y usos en biología y medicina, entre los que destacan su aplicación como suplemento dietético y en la industria farmacéutica.

Própolis Egipto

La referencia más lejana del propóleo data del antiguo Egipto, donde era bien conocido por los sacerdotes, quienes tenían en sus manos la medicina, la química y el arte de embalsamar los cadáveres. El propóleo era una de las sustancias más utilizadas en las mezclas usadas para embalsamar los cuerpos de los faraones.
En el primer libro médico, el papiro de Ebers (escrito aproximadamente en el 1700 a.c.) ya se menciona la cera y el propóleo como medicinas.

Los griegos lo usaban para hacer un perfume muy apreciado. Hipócrates, el padre de la medicina,  prescribía su uso  como un ungüento para el tratamiento de heridas, mientras que Aristóteles re refería a le como el remedio para las infecciones de la piel y las llagas, así como su administración para aliviar las úlceras. En «Historia Natural» su obra clásica, Plinio escribió sobre los poderes curativos del propóleo.

melissa propoleoEn Roma también era muy conocido el propóleo, incluso se ve reflejado en su mitología cuando señala que Júpiter transformó a la bella Melisa en una abeja para que pudiera producir una milagrosa sustancia curativa: el propolis.

incas propoleo

Los incas, en el periodo precolombino lo utilizaban para tratar los procesos inflamatorios febriles y las heridas infectadas.

En la Biblia los profetas hebreos lo mencionan como bálsamo de Galaad o Judea, o simplemente le llaman resina (tzorí) para uso médico y se hace referencia a que era un importante producto en el comercio de los antiguos reinos de Judá e Israel, al igual que el trigo, la miel y el aceite. Se dice que las caravanas de camellos llevaban perfumes, bálsamo (propóleos) y mirra.

El médico y filósofo persa Avicena, en el siglo XI, ya lo utilizaba para curar las heridas de flechas.

103LaMTC.TeoriaDelYinYangEl propóleo también aparece en las recetas chinas antiguas como medicamento activo contra molestias coronarias e hipertensión (por su actividad hipolipémica) y disfunciones  hematológicas.

Ambroise Paré, padre de la cirugía francesa, y al que se deben la ligadura de las arterias en sustitución de la cauterización, y la cura racional de las heridas por armas de fuego; en la primera mitad del siglo XVI usaba el propóleo con fines médicos.

Los médicos europeos del s. XVI en adelante, sobre todo rusos y polacos, utilizaban el propóleo como antibacteriano, tuberculoestático y agente dermatológico antieccematoso y antiacné, y en la odontología era utilizado como tratamiento de abcesos y encías hemorrágicas y en candidiasis bucal y halitosis.

Guerra-anglo-boer

Durante la guerra anglo-boer (1899-1902) en África del Sur, se usaban vendas impregnadas en propóleo con vaselina {«propóleo vasógeno») para curar las heridas de guerra e Impedir la aparición de gangrenas.

Esta aplicación para heridas de batalla fue utilizada durante la revolución rusa (1917). En los hospitales rusos era más fácil encontrar propóleos que medicinas.

En la antigua URSS, el propóleo merece especial atención en medicina humana y veterinaria, aplicándolo incluso en el tratamiento de la tuberculosis.

También se utilizó durante la Segunda Guerra Mundial como cicatrizante para el tratamiento efectivo de las heridas.

Por tanto queda claro que el Própolis o Propóleo ha venido siendo usado por las diferentes civilizaciones y culturas a través de la historia por sus reconocidas propiedades antibióticas y curativas.

¿ Sabias que… ?

El Propolis Colmena

El termino PROPÓLEO o PROPOLIS proviene del griego (Pro-antes/delante de Polis-ciudad), lo que se traduce como “defensas antes de la ciudad” o “defensor de la ciudad”, en este caso ciudad se asimila a la Colmena, “la ciudad de las abejas”.

Su etimología hace alusión a una de las finalidades del PROPÓLEO y es la de ser el modo natural de defensa de la colmena ante cualquier posible enemigo.

Las abejas construyen con él su colmena, rellenan grietas y endurecen las celdillas del panal. El PROPÓLEO ayuda a mantener la asepsia de la colmena, permite embalsamar los cadáveres de intrusos difíciles de expulsar debido a su gran tamaño (ratas, lagartos, serpientes), evitando su putrefacción en el interior de la misma, y ayuda a reducir al mínimo la entrada de la colmena, mezclándolo con ceras, tierra, arena y restos vegetales, para así evitar el pillaje de otras abejas o la entrada de enemigos, o bien, proteger la colmena en caso de frío intenso o viento.

Gracias a la acción antibiótica del PROPÓLEO, que protege de la actividad de virus y bacterias, la colmena es uno de los lugares más estériles conocidos en la naturaleza.

Propolis Puris Comprimidos

Fotolia_46617644_mini

Estimados amigos, os presentamos un nuevo producto con PROPÓLEO  para la prevención y tratamiento de las afecciones y trastornos de las vías respiratorias altas tan frecuentes en estas fechas.
La fórmula de comprimidos masticables basa su acción en la conocida actividad antiinflamatoria, antimicrobiana y antiviral del PROPOLIS , y viene reforzada con extracto de TOMILLO, de acción antiséptica y para reforzar las defensas,  extractos de ACEROLA que aporta VITAMINA C y EQUINÁCEA.

La presentación en comprimidos de agradable sabor, que se pueden dejar deshacer lentamente en la boca, facilita la acción local de sus ingredientes activos. Además, permite su administración a personas con dificultades para deglutir, como niños y ancianos.

Modo de empleo:
Dejar disolver en la boca 4 comprimidos al día.

Niños a partir de 8 años, dos comprimidos al día. De 3 a 8 años: un comprimido al día.

Recibe un fuerte abrazo energético, que siempre va bien!

Perlavida Propolis Puris Comprimidos

Perlavida Propolis Puris Comprimidos

Propolis Puris Jarabe para Adultos

 

abella_ico22

Si estas sufriendo los habituales problemas respiratorios asociados a algun proceso gripal, resfriado, bronquitis… te recomendamos nuestro Jarabe para Adultos, expresamente formulado para aliviar y calmar estos molestos síntomas.

Este jarabe está formulado tambien a base de PROPOLEO, por su potente actividad antiinflamatoria, antimicrobiana y antiviral, y  lo hemos reforzado con extracto de TOMILLO, de poder antiséptico y para reforzar las defensas, VITAMINA C y extracto de EQUINÁCEA, el potente antibiótico natural.

La presentación en jarabe de agradable sabor a miel facilita su administración a personas con dificultades para deglutir, como los ancianos.

Modo de empleo: Tomar 10 ml de dos a tres veces al día.

Recibe un fuerte abrazo energético, que siempre va bien!

Perlavida Propolis Puris Jarabe Adultos

Perlavida Propolis Puris Jarabe Adultos

Consejos para ayudarte a sobrellevar la Menopausia

Menopausia-Consejos

Disfruta de una vida saludable.

No fumes: El tabaco es el enemigo más frecuente. ¡Evítalo!

Come inteligentemente: Haz una dieta saludable, te ayudará a mantener el peso, evitar enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos y te permitirá conservar una buena calidad ósea.

Haz ejercicio: Treinta minutos al día de andar vigorosamente es el mejor ejercicio para mantenerse en forma.

Entrena cuerpo y mente: Practicar Yoga, Tai-chi, relajación o meditación te permitirá conocerte mejor y disfrutar más de la vida.

Mantente activa: El fin de la capacidad reproductiva no implica el fin de la vida sexual. Se puede experimentar una sexualidad gratificante y descubrir nuevas perspectivas.

Mantente fresca: Cuando aparezcan los sofocos, evita taparte en exceso, el consumo de bebidas calientes, las comidas picantes, la cafeína y el alcohol.

Contrólate: Visita al ginecólogo para valorar tu caso.

Elije lo Natural: Se ha comprobado que los derivados de plantas que contienen isoflavonas tienen un efecto beneficioso en la disminución de los sofocos sin tener efectos adversos.