
¡Hola, amigas! En esta entrada os hablaremos de los cambios que produce la Menopausia en la piel de las mujeres y os daremos algunos consejos para paliar sus efectos negativos.
La menopausia constituye una etapa de transición fisiológica en las mujeres, producto del agotamiento de óvulos. La reducción del número de óvulos genera un desequilibrio en los niveles de hormonas circulantes y de la disminución progresiva de estrógenos y progestágenos.
Sus manifestaciones se presentan en todo el cuerpo, pero la repercusión del déficit de estrógenos repercute específicamente en la piel, tanto a nivel estructural como funcional. Como consecuencia, aumenta la propensión a enfermedades tanto en piel, mucosas, anexos y uñas, que son típicas de esta etapa.
Durante el período pre-menopáusico) ya suelen observarse ciertas modificaciones de la piel que continúan y aumentan tras la menopausia.
Principales cambios que se producen:
Cambios la epidermis (parte superficial de la piel) – Sequedad cutánea y pérdida de elasticidad:
La disminución de los estrógenos se relaciona con un cambio de conformación de los queratinocitos (células predominantes en la epidermis) y la disminución en los lípidos y aminoácidos, lo que favorece la deshidratación cutánea, disminuyendo la elasticidad y flexibilidad de la piel.
Los Melanocitos (células con pigmentos encargadas de broncear y proteger la piel) sufren un proceso de apoptosis (muerte celular) y disminuyen entren 8 y 20% por década, después de los 30 años. Esta disminución del número y función se da tanto en piel como en el cabello. La resultante distribución irregular por la piel forma manchas pardas en cara y dorso de las manos, así como en antebrazos y piernas.
Modificaciones en la Dermis (capa situada debajo de la epidermis:
En líneas generales la dermis se adelgaza alrededor del 20%. Se producen cambios morfológicos y funcionales; la producción de colágeno nuevo disminuye y el preexistente se desorganiza, se adelgaza y se fragmenta. Las fibras elásticas disminuyen en cantidad y diámetro, y suelen tener una apariencia fragmentada.
Nervios cutáneos: Durante la menopausia la regeneración nerviosa se vuelve más lenta. Las terminaciones nerviosas que rodean los vasos sanguíneos tienen receptores estrogénicos, al disminuir el nivel de estrógenos disminuye su activación. Los corpúsculos responsables de la percepción y la sensibilidad táctil superficial disminuyen en forma progresiva.
Vasodilatación: Los capilares dérmicos decrecen con la edad, tanto en número como en grosor. Las células capilares que soportan, estabilizan y ayudan a controlar el flujo sanguíneo capilar, también disminuyen. La pérdida de elastina favorece la rigidez de los vasos, reduciéndose el flujo sanguíneo.
Mucosas:
En las mucosas genitales se puede producir sequedad en la vagina y la vulva. Esto produce sensación de quemazón y picazón intensa. Pueden producirse infecciones debido a la disminución de las bacterias beneficiosas para la acidificación y protección de la vagina. Ello puede conllevar que las relaciones sexuales se vuelvan molestas y dolorosas.
Los cabellos:
Los pelos se vuelven secos y quebradizos, produciéndose una importante caída de cabellos. En la mujer la caída se produce de forma difusa, no localizada como en los hombres. La caída se acompaña de una disminución de los pelos de las axilas y pubis, así como de un aumento del vello en cara, bigote, barbilla, mejillas y cuello.
Las uñas:
Las uñas de las manos se vuelven secas y quebradizas y aparecen estrías. En las uñas de los pies, se produce un engrosamiento de las mismas y toman un aspecto de garras.
¿Qué soluciones hay para estos problemas?
Siendo la falta de hormonas sexuales la principal causa de estos problemas, acostumbra a ser el tratamiento substitutivo con hormonas sexuales un medio para restablecer en parte estos problemas, siempre teniendo en cuenta los efectos secundarios de estos tratamientos hormonales.
El tratamiento alternativo y natural és el uso de productos de fitoterapia, con compuestos de Isoflavonas de Soja y otras plantas medicinales que proporcionan sustancias que poseen una estructura química idéntica a las que produce el cuerpo humano.
El tratamiento hormonal es beneficioso en el sentido de restablecer las condiciones naturales de la piel.
Por el contrario, el tratamiento hormonal no tiene efecto sobre las arrugas ni sobre la elasticidad.
Para ello, las recomendaciones son llevar una vida saludable, un buen régimen dietético y abandonar el hábito del tabaco.
El uso de cosméticos naturales puede ayudar significativamente a mantener las condiciones de hidratación y elasticidad óptimas, principalmente de la piel superficial (epidermis) con la ventaja de no tener efectos secundarios.

La actriz 
A pesar de haber sido ignorada e incluso subestimada durante mucho tiempo y en diferentes épocas, tanto por la propias mujeres como por los profesionales de la salud, la etapa del climaterio y la menopausia ha sido objeto de menciones históricas, literarias, culturales, etc. y motivo de interés para los investigadores.


En Roma también era muy conocido el propóleo, incluso se ve reflejado en su mitología cuando señala que Júpiter transformó a la bella Melisa en una abeja para que pudiera producir una milagrosa sustancia curativa: el propolis.
El propóleo también aparece en las recetas chinas antiguas como medicamento activo contra molestias coronarias e hipertensión (por su actividad hipolipémica) y disfunciones hematológicas.





